lunes, 28 de marzo de 2011

Charla- debate " Teología y Género"

El próximo Jueves 31 de Marzo se realizará una Charla y posterior debate relacionado con la temática de la Teología relacionado con los movimientos mujeres, feministas y género, los estudios de género, la religión y la situacion de las mujeres, asi como el trabajo de Género en el pentecontalismo y las comunidades evangélicas de base.


La Charla la realizará Elizabeth Salazar. Laica pentecostal. Profesora de la Facultad Teológi ...ca Evangelica de Concepción. Doctora en Ciencias de la Religión, mención Teología e Historia por la Universidad Metodista de São Paulo. Profesora de Historia de la Iglesia.

La actividad organizada por la Agrupación de Género Punto G, se realizará en la Facultad de Quimica y Farmacia de la Universidad de Concepción, en la sala F 3-4, tercer piso, a las 18:00 hrs.

Se invita a todos y todas, y se ruega puntualidad.

Contra el Capital y el Estado
LIBEREMONOS DEL PATRIARCADO!!!

AGRUPACION PUNTO G
agrupacion.g@gmail.com
http://agrupacionpuntog.blogspot.com/

miércoles, 9 de marzo de 2011

Declaracion Pública de la Agrupacion de Género Punto G frente a la conmemoración a los 100 años del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.


Hoy, 8 de marzo, ha sido un día marcado a través de la historia por las luchas sociales y políticas de las mujeres de nuestra clase. Tal como sucedió en ese entonces, aun se repiten los abusos, la explotación y la violencia tanto explícita como simbólica hacia ellas por un sistema patriarcal que, más que una expresión del régimen de dominación en la familia, es una institución para controlar la reproducción, la vida y la fuerza de trabajo. Afianzando la supremacía y poder de un genero sobre otro y condicionando el comportamiento social y sexual de las mujeres.

Han sido siglos de resistencia de las mujeres, pero sobre todo los últimos son en donde se ha avanzado en la organización de las mujeres frente a la explotación capitalista y patriarcal. Desde la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, es donde se establece el Día Internacional de la Mujer Trabajadora como método de lucha por la causa de la mujer. Pero también de sufrimiento y conmemoración por miles que fueron quemadas por estar en huelga, golpeadas por exigir sus derechos o morir por estar amotinadas como el 8 de Marzo de 1917 dando inicio a la Revolución Rusa.

El día de hoy basta escuchar la radio, ver la televisión o leer el titular de un diario para observar cómo se ha transformado esta conmemoración de lucha en una celebración del rol que se les ha adjudicado a las mujeres históricamente, sin ningún trasfondo mas que el del llamado al consumo que va de la mano con la perpetuación del rol femenino como algo natural, inherente e irrevocable.

Las mujeres consideras como sustento del hogar, las responsables de la familia y los hijos, abnegada madre que siempre tiene que verse linda con un cuerpo escultural, se contrapone con los cordones de miseria que hay en Chile. Donde las mujeres no tienen derechos de salud, sexuales y reproductivos, a educación de calidad, a decidir por ellas mismas sobre su vida y sus cuerpos, a tener y criar a sus hijos con el tiempo y dignidad que corresponde, y menos a su derecho a abortar. Donde las mujeres trabajan en empleos precarizados, mal pagados, sin poder organizarse y en desigualdad con los empresarios. En Chile muchas mujeres viven el miedo y el silencio de la violencia cotidiana, como un asunto meramente privado, con complicidad del estado, religiones y el sistema capitalista-patriarcal. El mismo que no permite su participación política, donde restringe y coapta para sus intereses.

La Agrupación Punto G, nuestra organización política social de género con proyecto libertario, de hombres y mujeres libres, saluda a todas las mujeres de nuestro pueblo y de todo el mundo en el día internacional de las mujeres trabajadoras y luchadoras.

A 103 años del día que fueron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva Cork peleando por sus reivindicaciones laborales y a 100 años de haberse decretado el 8 de marzo como el día internacional de la mujer, la desigualdad y la inequidad se mantienen.

No hay nada que celebrar, pero mucho que luchar.

Arriba las y los que luchan

Agrupación Punto G.

lunes, 28 de febrero de 2011

Estimado Festival de Viña del Mar: ¡Ese cuerpo no es mío!


Desde cualquier arista que se le mire, los medios de comunicación locales no hacen otra cosa sino cosificar la imagen de la mujer y representarla en virtud de un concepto de “género” pre-concebido en el seno de la sociedad machista Chilensis. Prueba de ello: el festival de Viña del Mar. Este evento se perfila como el “pick” en términos de machismo y explotación de la imagen de la mujer, teniendo como antesala prácticamente la totalidad de los “mass media” locales.

Me pregunto si todos quienes disfrutan de las jornadas “festivaleras” lo hacen conscientes de que lo que allí se transmite es lo más decadente, vulgar y nefasto de toda la unidimensionalidad televisiva chilena. La objeción de que “a pesar de la ramplonería” el festival efectivamente presenta espectáculos de calidad como el show del británico Sting, es insuficiente para hacernos creer que este festival no es una absoluta bajeza intelectual televisada. Me parece realmente imposible “hablar” de la calidad de un festival que elige a “reinas de belleza” en virtud de la circunferencia de sus pechos y la profusión de sus culos, y que presenta a artistas cuyas performances están basadas casi en su totalidad en la explotación inmisericorde de la mujer.

La cuestión de la cosificación de la mujer ha sido un tema central para el feminismo filosófico desde mediados de los años 80 hasta nuestros días. Teóricas como Teresa de Lauretis, Laura Mulvez o Susan Bordo han discutido en profundidad la manera en que los medios de comunicación, y particularmente el cine, han construido la subjetividad de la mujer, subjetividad casi siempre vinculada al rol secundario e inferior que le corresponde en una sociedad occidental dominada por el universo masculino. Es por ello que han llamado al cine una “tecnología del género” porque casi siempre concibe y rectifica lo que es ser mujer y ser hombre (de Lauretis, 1987), o una máquina constructora de sujetos poseedores de determinadas características en virtud del género que les corresponde (Clover, 1995). De esta manera, la mujer que reproducen tanto los medios de comunicación como el cine debe, dada su intrínseca naturaleza, exhibir senos y piernas, debe comportarse servilmente frente a los anhelos y deseos del hombre y normalmente debe asumir roles sociales y características psicológicas “propias” y “características” de su género (la profesora solterona o la enfermera estúpida, la buena madre o la mala madre, la virgen o la prostituta y un sinfín de otros clichés).

Teniendo en cuenta que la crítica a los medios de comunicación en Chile se encuentra silenciada dado el monopolio de la información regentado por empresas como El Mercurio y Copesa, es prácticamente imposible encontrar en la prensa y TV locales un análisis profundo y exhaustivo respecto a cómo se prostituye la imagen de la mujer en el país. Por el contrario, tanto los platós de televisión como los diarios de circulación nacional destinan buena parte de sus espacios a debatir y dialogar sobre cuál es la diva más sexy del festival, o quien de ellas posee los mejores atributos. Por ello a nadie le llama la atención los comentarios espetados por gente como la insoportable Patricia Maldonado sobre las tetas caídas o los lunares de pelo de las reinas de belleza (¿será posible?): como mucho, el descontento ante tamaña declaración viene dado por la admiración a las tetas “paraditas” de sus altezas. Por eso también los medios dedican jornadas completas al análisis de “la jueza candidata a reina” cuyo sufrimiento encuentra acicate –supuestamente- en las críticas a sus carnes fofas y la inelasticidad de sus tejidos, olvidando que la bulimia y la anorexia son enfermedades terribles que padecen cientos de jóvenes en este país.

El feminismo ve con preocupación la manera en que los medios tratan estas cuestiones y la forma en que la mujer se transforma en una víctima constante de la burla y la explotación sin límites de lo que ella es, no es o puede llegar a ser. Sencillamente todo el mundo tiene algo que decir sobre la mujer que aparece en los medios de comunicación. De ahí que tanto periodistas como filólogos, así como también políticos y los exegetas de la califragilística tengan el derecho de opinar “cómo debe ser la mujer”, y en esa selva de bestias que es la televisión, con el Festival de Viña como palacio presidencial, existe material de sobra: toda mujer puede ver reflejada su subjetividad. Sin ánimos de establecer una moralina fuera de lugar, considero que entre la pornografía y lo que se muestra en el festival de Viña prácticamente no existen diferencias. En este sentido, teóricos del feminismo como Jensen (1998) y Dines (1998) ven este género cinematográfico como el canal ideal a través del cual se puede “dominar”, “reducir” y “rebajar” a la mujer sin ningún límite. La protagonista de un film pornográfico puede ser “penetrada con botellas, rodamientos y perros, puede ser eyaculada y orinada” (Dines, p. 62), y siempre por un macho cuya sexualidad es relegada a un segundo plano, mientras la cámara se inmoviliza en eternos close ups frente a los genitales femeninos, constantemente penetrados por un gran y vigoroso falo. A esto se suman algunos estereotipos como la negra salvaje y exigente, poseída por un “gran negro, ojalá africano”, o la oriental sumisa y elástica, siempre dispuesta a satisfacer las demandas del macho de occidente (Dines, 1998). Por supuesto que los medios chilenos no exhiben nada de esto, pero ¿no es acaso la explotación inmisericorde de la sexualidad femenina el único fin del certamen de belleza del festival, siendo este evento además uno de los espectáculos más esperados por los y las amantes del “grandioso” y “muy masculino” Marco Antonio Solís, Américo o Chayanne? Los medios que dedican jornadas enteras a alabar o denostar la circunferencia de los pezones de la cantante, o a “filosofar” respecto a las amazonas que se exhiben como animales de feria frente a las cámaras, comparten el mismo anhelo de la pornografía: reducir a la mujer a un objeto que no sólo puede ser medible y cuantificable, sino explotado, destruido, elevado a las alturas o aniquilado en todas sus dimensiones.

De ahí que este Festival de Viña me parezca un evento de pésimo gusto y de la peor factura. Y lo más increíble es que medio Chile habla “de lo que pasó anoche”, dedicando una gran cantidad de horas al cotilleo y el análisis diligente no sólo de los saltos, bailoteos y berreos de los “cantantes”, sino también de las mujeres que allí se exhiben como trofeos de guerra para machos con todas sus “cosas” bien puestas. Hace poco leí un comunicado de Movilh que criticaba el humor gay exhibido en el festival, que no era otra cosa sino un sinfín de clichés y estereotipos sobre lo que es ser homosexual en Chile. Pienso que no sólo los y las feministas, sino la comunidad entera deberían abrir un debate respecto a la manera en que este tipo de eventos rebaja a la mujer hasta el patetismo. Tal vez necesitamos a un nuevo Platón, que en su República proponía una censura a los poetas que no educaban sino que idiotizaban aún más a los futuros ciudadanos de la Polis.

anibal.venegas@gmail.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

N. del A. Parte de este artículo fue presentado por el autor en un paper para la Universidad de Edimburgo, Reino Unido.

Referencias:

Clover, C. (1995). “Her Body, Himself: Gender in the Slasher Film”. In Gail Dines and Jean M. Humez (Eds.) Gender, Race and Class in Media, a Text Reader. Sage Publications.
De Lauretis, T. (1987). “Technologies of Gender, Essays on Theory, Film, and Fiction”. The Macmillan Press.
Dines, G. (1998). “Dirty Business”. In Gail Dines, Robert Jensen and Ann Russo (Eds.) Pornography, The Production and Consumption of Inequality. Routledge.
Jensen, R. (1998). “Introduction”. In Gail Dines, Robert Jensen and Ann Russo (Eds.) Pornography, The Production and Consumption of Inequality. Routledge.

Fuente: http://www.elclarin.cl

viernes, 25 de febrero de 2011

Feminismo, Clase y Anarquismo


La relación entre la sociedad de clases y el capitalismo

La característica que define a la sociedad capitalista es que está mayoritariamente dividida en dos clases fundamentales: la clase capitalista (la burguesía), hecha de dueños de grandes negocios, y la clase trabajadora (el proletariado), que consiste en más o menos todos los demás -la gran mayoría de la gente que trabaja por un salario. Hay, por supuesto, toda una gama de grises dentro de esta definición de sociedad de clases, y la clase trabajadora en sí misma no está hecha de un grupo homogéneo de personas, pero incluye, por ejemplo, trabajadores sin especialización así como la mayoría de lo que comúnmente se denomina la clase media, y puede haber, por ende grandes diferencias en ingresos y oportunidades para diferentes sectores de la clase trabajadora definida ampliamente.

"Clase media" es un término problemático ya que, aunque se usa frecuentemente, rara vez queda claro a quién se refiere exactamente. Usualmente "clase media" se refiere a trabajadores tales como profesionales independientes, pequeños dueños de negocios y administrativos bajos y medios. Sin embargo, estas capas medias no son realmente una clase independiente, ellas no son independientes del proceso de explotación y de la acumulación de capital que constituye al capitalismo. En general están en los límites de una de las dos clases principales, la clase capitalista y la trabajadora.(1)

Lo importante de analizar la sociedad como compuesta de dos clases fundamentales es entender que la relación económica entre estas dos clases, los grandes dueños de negocios y las personas que trabajan para ellos, se basa en la explotación y por ende estas dos clases tienen intereses materiales fundamentalmente opuestos.

El capitalismo y los negocios son, por naturaleza, movidos por la ganancia. El trabajo que un empleado realiza crea riqueza. Algo de esta riqueza se le da al empleado en su paquete salarial, el resto se lo queda el jefe, sumándose a sus ganancias (si los empleados no diesen ganancia no los emplearían). De esta manera, el dueño del negocio explota a sus empleados y acumula capital. Es parte del interés del dueño del negocio maximizar sus ganancias y mantener los costos de los salarios bajos; es del interés de los empleados maximizar su paga y mejorar las condiciones laborales. Este conflicto de intereses y la explotación de una clase por otra clase minoritaria, es inherente a la sociedad capitalista. Loa anarquistas tienen como finalidad abolir el sistema capitalista de clases y crear una sociedad sin clases.

La relación entre sexismo y capitalismo

El sexismo es una fuente de injusticia que difiere del tipo de explotación de clase mencionado más arriba de varias maneras. La mayoría de las mujeres viven y trabajan con hombres al menos parte de su vida; ellas tienen relaciones cercanas con hombres tales como su padre, hijo, hermano, amante, compañero, esposo o amigo. Mujeres y hombres no tienen intereses opuestos de una manera inherente; nosotras no queremos abolir los sexos sino abolir la jerarquía de poder que existe entre los sexos y crear una sociedad donde las mujeres y los hombres puedan vivir libremente y juntos en igualdad.

La sociedad capitalista depende de la explotación de clase. No depende sin embargo del sexismo y podría en teoría acomodarse en gran medida a un tratamiento similar de mujeres y hombres. Esto es obvio si miramos lo que la lucha por la liberación femenina logró en varias sociedades alrededor del mundo en los últimos, digamos, 100 años; en los que hubo mejoras radicales en la situación de mujeres y los supuestos que subyacían sobre qué roles son naturales y están bien para la mujer. El capitalismo, con el paso del tiempo, se ha adaptado al rol y status cambiante de la mujer en la sociedad.

El final del sexismo por ende no llevará necesariamente al final del capitalismo. De la misma manera, el sexismo puede continuar incluso después del capitalismo habiendo sido abolida la sociedad de clases. El sexismo es posiblemente la forma de opresión más temprana que existió, no sólo precede al capitalismo; sino que hay evidencia que el sexismo también precedió a formas más tempranas de la sociedad de clases(2). A medida que las sociedades se han desarrollado la exacta naturaleza de la opresión a las mujeres, la forma particular que esta toma, ha cambiado. Bajo el capitalismo la opresión de las mujeres tiene sus caracteres propios y particulares donde el sistema ha tomado ventaja de la histórica opresión de la mujer para maximizar sus ganancias.

¿Pero, qué tan realista es el fin de la opresión a la mujer bajo el capitalismo? Hay muchas formas en las que las mujeres son oprimidas como sexo en la sociedad actual -económicamente, ideológicamente, físicamente, etc.- y es probable que continúen las luchas feministas que llevarán a nuevas mejoras en la condición de la mujer. Sin embargo, aunque es posible ver que con la lucha varios aspectos del sexismo van perdiendo fuerza, hay aspectos del capitalismo que hacen muy poco probable la total igualdad económica de mujeres y hombres en el capitalismo. Esto es porque el capitalismo se basa en la necesidad de maximizar sus ganancias en un sistema tal que las mujeres estén en una desventaja natural.

En la sociedad capitalista, la habilidad de dar a luz es un defecto. El rol biológico de la mujer implica que (si tienen hijos) tendrán que tomarse al menos alguna licencia con goce de sueldo en su trabajo. Su rol biológico también las hace en última instancia responsable por cualquier chico que traigan al mundo. En consecuencia, la licencia paga por maternidad, permiso para uno de los padres, licencia de padres, licencia para encargarse de hijos enfermos, guarderías gratuitas y servicios para la atención infantil, etc., serán siempre especialmente relevantes a las mujeres. Por esta razón las mujeres son económicamente más vulnerables que los hombres en el capitalismo: ataques a las ganancias como guarderías, permisos a un padre, etc. afectarán siempre desproporcionadamente más a la mujer que al hombre. Y sin embargo sin plena igualdad económica es difícil verle un fin a las desiguales relaciones de poder entre mujeres y hombres y la ideología asociada al sexismo. Entonces, aunque podemos decir que el capitalismo podría acomodarse a la igualdad del hombre y la mujer, la realidad es que la realización total de esta igualdad será muy poco probablemente lograda en el capitalismo. Esto es simplemente porque hay una penalización económica relacionada a la biología de la mujer, que hace que la sociedad capitalista, movida por la ganancia, sea inherentemente parcial contra la mujer.

La lucha por la emancipación femenina en los movimientos de la clase trabajadora

Uno de los mejores ejemplos de cómo la lucha por el cambio puede acarrear cambios reales y duraderos en la sociedad es la gran mejora en el status de la mujer, sus derechos y calidad de vida; todos logros que la lucha por la liberación femenina ha alcanzado en varios países alrededor del mundo. Sin esta lucha (que yo llamaré feminismo a pesar de que no todos y todas las que lucharon contra la subordinación femenina se habrían identificado como feministas), las mujeres claramente no habríamos logrado los gigantescos avances que hemos tenido.

Históricamente, la lucha por la emancipación femenina fue evidente dentro del movimiento anarquista y otros movimientos socialistas. Sin embargo, como un todo estos movimientos tendieron a tener una relación de alguna manera ambigua con la liberación femenina y otras luchas feministas más amplias.

Aunque siempre ha sido central al anarquismo el énfasis en la abolición todas las jerarquías de poder, el anarquismo tiene sus raíces en la lucha de clases, en la lucha para derrotar al capitalismo, con su aspiración finalista de crear una sociedad sin clases. Como la opresión de las mujeres no está tan íntimamente atada al capitalismo como lucha de clase, la liberación de las mujeres ha sido históricamente y en gran medida continúa siendo vista como un objetivo secundario en la creación de una sociedad sin clases, no tan importante o tan fundamental como la lucha de clases.

¿Pero a quién no le es importante el feminismo? De seguro para la mayoría de las mujeres en los movimientos socialistas la suposición que una transformación profunda en las relaciones de poder entre mujeres y hombres era parte del socialismo era vital. De todas maneras, tendía a haber más hombres que mujeres activos en los círculos socialistas y los hombres jugaron un rol dominante. Las demandas de las mujeres fueron marginadas por la primacía de la clase y también porque mientras los temas que afectan a los trabajadores también afectan a las trabajadoras de manera similar, lo mismo no era cierto para las temáticas particulares de la opresión de la mujer como sexo. La igualdad social y económica de la mujer era a veces vista como algo que entraba en conflicto con el interés material y las comodidades del hombre. La igualdad de las mujeres requería profundos cambios en la división de tareas tanto en el hogar y el trabajo como cambios en todo el sistema social de autoridad masculina. Para lograr la igualdad de las mujeres una reevaluación de la propia identidad debería también hacerse en la que la "identidad masculina" no pudiera ya depender de ser visto como más fuerte o más capaz que la mujer.

Las mujeres tendían hacer la conexión entre la emancipación política y personal, con esperanzas que el socialismo produciría una mujer nueva y un hombre nuevo al democratizar todos los aspectos de las relaciones humanas. De todas maneras, encontraron muy difícil, por ejemplo, convencer a sus propios compañeros que la desigual división del trabajo en el hogar era un tema político importante. En las palabras de Hannah Mitchell, activa socialista y feminista de principios del siglo XX en Inglaterra, sobre su doble turno de trabajo afuera y adentro del hogar:

"Incluso mi descanso dominical se fue ya que pronto descubrí que gran parte del discurso socialista sobre la libertad era sólo discurso y que estos jóvenes hombres socialistas esperaban cenas de domingo y té con grandes tortas caseras, patés de carne y pasteles exactamente como sus compañeros reaccionarios."(3)

Las mujeres anarquistas en España en la época de la revolución social en 1936 tenían quejas similares al encontrar que la igualdad hombre-mujer no se llevaba bien con las relaciones personales íntimas. Martha Ackelsberg anota en su libro Mujeres Libres de España que aunque la igualdad de las mujeres y hombres fue adoptada oficialmente por los movimientos anarquistas españoles tan temprano como en 1872:

"Virtualmente todas mis informantes se lamentaban de que, sin importar cuán militantes fueran en las calles, hasta los anarquistas más comprometidos esperaban ser "amos" en sus hogares -una queja que hizo eco en muchos artículos escritos en diarios del movimiento y revistas durante este período."

El sexismo también ocurría en la esfera pública, donde, por ejemplo, las militantes mujeres a veces encontraban que no eran tratadas seriamente ni con respecto por sus camaradas hombres. Las mujeres también enfrentaban problemas en su lucha por la igualdad dentro del movimiento sindical en el siglo XIX y XX, cuando la situación desigual de hombres y mujeres en el trabajo pago era un tema incómodo. Los hombres en los sindicatos argumentaban que las mujeres rebajaban los salarios de los trabajadores organizados y algunos creían que la solución era excluir completamente a las mujeres del trabajo y elevar el salario masculino para que los hombres pudieran mantener a sus familias. A mediados del siglo XIX en Gran Bretaña un sastre resumió los efectos del trabajo femenino como sigue:

"Cuando comencé por primera vez a trabajar en esta rama [cortado de chalecos], había muy pocas sastres empleadas en la misma. Unos pocos chalecos blancos se les daban bajo la idea de que las mujeres los harían más limpiamente que los hombres...Pero desde el aumento de los sistemas de vapor, amos y capataces han buscado por todas partes por manos que pudieran hacer el trabajo por menos que el promedio . Entonces se hizo a la esposa competir con el esposo, y a la hija con la esposa... Si el hombre no va a reducir el precio de su trabajo a aquel de una mujer, deberá permanecer desempleado".(4)

La política de excluir a las mujeres de ciertos sindicatos a menudo quedaba determinada por la competencia de bajar los salarios más que la ideología sexista, aunque la ideología también jugó un rol. En la industria del tabaco en los comienzos del siglo XX en Tampa en los EEUU, por ejemplo, un sindicato anarcosindicalista, La Resistencia, formado más que nada por emigrados cubanos, buscó organizar a todos los trabajadores a lo largo y ancho de la ciudad. Más de la cuarta parte de sus miembros eran mujeres que deshojaban el tabaco. El sindicato fue denunciado como antimasculino y antiamericano por otro sindicato, la Unión Industrial de Fabricantes de Cigarros que perseguía estrategias exclusivistas y que "muy renuentemente organizaba a las trabajadoras en una sección separada y secundaria del sindicato". (5)

La fuerza motriz de la liberación de la mujer fue el feminismo

Está en general bien documentado que la lucha por la emancipación de la mujer no ha sido siempre apoyada y que históricamente las mujeres han enfrentado el sexismo dentro de las organizaciones para la lucha de clase. Los logros incuestionables en la libertad de la mujer que se alcanzaron son gracias a aquellas mujeres y hombres, dentro de las organizaciones de lucha de clase así como sin éstas, que desafiaron al sexismo y pelearon por mejoras en las condiciones de la mujer. Es el movimiento feminista en todas sus variantes (clase media, clase trabajadora, socialista, anarquista...) que ha liderado el camino en la liberación femenina y no movimientos focalizados en la lucha de clase. Yo hago énfasis en este punto porque aunque hoy el movimiento anarquista como un todo sí apoya un fin a la opresión de la mujer, aún permanece una desconfianza hacia el feminismo, con anarquistas y otros socialistas a veces tomando distancia de éste porque a menudo carece de un análisis de clase. Y sin embargo es al mismísimo feminismo al que debemos agradecer por cada avance real que las mujeres han hecho.

¿Qué tan relevante es la clase cuando se trata de sexismo?

¿Cuáles son las aproximaciones comunes al feminismo por los anarquistas que levantan la lucha de clases hoy? En un extremo de reacción contra el feminismo tenemos el punto de vista absolutamente reduccionista a la clase: Sólo importa la clase. Este punto de vista dogmático tiende a ver al feminismo como divisionista (¿de seguro que el sexismo no es más divisionista que el feminismo?) y una distracción de la lucha de clases y se agarra de que cualquier sexismo que de hecho existe va a desaparecer automáticamente con el fin del capitalismo y la sociedad de clases.

Sin embargo, un enfoque más común desde el anarquismo al feminismo es la aceptación de que el sexismo sí existe, no va a extinguirse automáticamente con el fin del capitalismo y se necesita luchar contra él aquí y ahora. Aún así, como se mencionó antes, a las anarquistas les cuesta dolores separarse ellas mismas del feminismo "convencional" por su falta de análisis de clase. En su lugar, se acentúa que la experiencia del sexismo es diferente en cada clase y que por ende la opresión de las mujeres es un tema de clase. Es muy cierto que la riqueza mitiga en cierta medida el efecto del sexismo: Es menos difícil, por ejemplo, obtener un aborto si no tenés que preocuparte sobre cómo juntar el dinero para el viaje al exterior; temas sobre quién hace la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado de los niños se vuelven menos importantes si podes pagar a alguien más para que ayude. También, dependiendo de tu trasfondo socioeconómico tendrás diferentes prioridades.

De todas maneras, en este constante acento sobre como la experiencia del sexismo está diferenciada por clase, los anarquistas parecen pasar por alto o ignorar algo que también es cierto: que la experiencia de clase está diferenciada por sexo. El problema, la injusticia, del sexismo es que hay relaciones desiguales entre mujeres y hombres dentro de la clase trabajadora y de hecho en toda la sociedad. Las mujeres siempre están en desventaja respecto a los hombres de su propia clase.

En mayor o menor medida el sexismo afecta a las mujeres de todas las clases; sin embargo un análisis feminista que no enfatice la clase es a menudo objeto de crítica. ¿Pero es relevante la clase para todos los aspectos del sexismo? ¿Cómo es relevante por ejemplo la clase en la violencia sexual? La clase de seguro que no siempre es el punto más importante en todos los casos. A veces hay una insistencia en tomar un análisis de clases para todas las posiciones feministas como si se necesitara darle credibilidad al feminismo, para validarlo como una lucha que valga la pena para los anarquistas que levantan la lucha de clases. Pero esta instancia pasa por alto lo central que es, de seguro, que estamos contra el sexismo, ¿en todas sus formas a cualquiera que afecte?

Si una persona es golpeada a muerte en un ataque racista, ¿necesitamos saber la clase de la víctima antes de expresar rabia? ¿No nos concierne el racismo si resulta que la víctima es un miembro bien pago de la clase dominante? De manera similar, ¿si alguien es discriminado en el trabajo por su raza, sexo o sexualidad, sea esa persona personal de limpieza o un profesor de la universidad, de seguro en ambos casos está mal y está mal por las mismas razones? Claramente, la liberación de la mujer es, por propio derecho, algo por lo que vale la pena luchar como, en general, la opresión y la injusticia son cosas contra las que vale la pena luchar, no importa la clase del oprimido.

¿Mujeres y hombres del mundo unidos contra el sexismo?

Dado que una cosa que las mujeres tienen en común a través de las clases y las culturas es la opresión, hasta cierto punto, ¿podemos nosotras como sexo llamar a las mujeres (y hombres) del mundo a unirse contra el sexismo? ¿O hay intereses de clase opuestos que harían inútil tal estrategia?

Los conflictos de interés de seguro que pueden aparecer entre las mujeres de clase trabajadora y las ricas de clase media o de la clase dominante. Por ejemplo, en Francia, en una conferencia feminista en 1900 las delegadas se dividieron ante el tema del mínimo salario para las sirvientas domésticas, medida que habría lastimado los bolsillos de aquellos que podían pagar sirvientes. Hoy, las consignas por ausencia con goce de sueldo por paternidad o los servicios de guarderías enfrentarán la oposición de los dueños de los negocios que no quieren que achiquen sus ganancias. El feminismo no es siempre bueno para la generación de ganancias en el corto plazo. Las luchas por la igualdad económica con los hombres en la sociedad capitalista necesariamente incluirán una lucha continua y permanente por reivindicaciones -esencialmente una lucha de clase.

Entonces, los diferentes intereses de clase pueden a veces poner obstáculos a la unidad feminista en un nivel práctico. Es de todas maneras mucho más importante para los anarquistas acentuar la conexión con el más amplio movimiento feminista que enfatizar las diferencias. Después de todo, las clases dominantes están en minoría y la vasta mayoría de las mujeres en la sociedad comparten un interés común en ganar la igualdad económica con el hombre. Además, muchas temáticas feministas no están afectadas por tales conflictos de interés basados en la clase pero conciernen a todas las mujeres en distinto grado. En lo que tiene que ver con los derechos reproductivos, por ejemplo, los anarquistas en Irlanda hemos estado y continuamos estando involucrados en grupos pro-choice [por la legalización del aborto] al lado de partidos capitalistas sin comprometer nuestras políticas porque, en lo que tiene que ver con la lucha contra el sexismo que niega a las mujeres el control de sus propios cuerpos, ésta es la mejor táctica. Finalmente, vale la pena también notar que a menudo el rechazo del "feminismo de clase media" viene de los mismos anarquistas/socialistas que abrazan la definición marxista de clase (dada al inicio de este artículo) que ubicaría a la mayoría de las personas de clase media firmemente en el rango de la amplia clase trabajadora.

Reformas, no reformismo

Hay dos enfoques que podemos tomar hacia el feminismo: nos podemos distanciar de otras feministas enfocándonos en la crítica al feminismo reformista o podemos apoyar totalmente la lucha por las reformas feministas mientras permanentemente decimos ¡Queremos más! Esto es importante especialmente si queremos hacer al anarquismo más atractivo a las mujeres (una encuesta reciente del Irish Times mostraba que el feminismo es importante para más del 50% de las mujeres irlandesas). En la visión anarcocomunista de la sociedad futura con su principio guía, a cada cual según sus necesidades, de cada cual según sus posibilidades, no hay parcialidad institucional contra la mujer como la hay en el capitalismo. Además de los beneficios tanto para las mujeres y hombres el anarquismo tiene un montón para ofrecer a las mujeres en particular, en términos de libertad sexual, económica y personal yendo más profundo y ofrece sobre todo más que cualquier igualdad precaria que pueda ser alcanzada bajo el capitalismo.

Deirdre Hogan (originalmente publicado en RAG nº2, otoño del 2007)

viernes, 18 de febrero de 2011

C U A T I C O !!!

Pa ke cachen la volaita de la "tierra de la libertad"...

En los Estados Unidos una ley autorizaría matar a los médicos que realicen aborto

La ley conocida como “Proyecto de Ley 1171” ya ha sido aprobada en comisión y ahora debe ser examinada y considerada por la Cámara de Representantes del Estado de Dakota del Sur. Esto permitiría en teoría, a “un padre o una madre […] matar a cualquiera que trate de practicar un aborto a una mujer, incluso si es consentidora”. La ley ampliará la definición de “homicidio justificado”, incluyendo los asesinatos cometidos en el contexto de la defensa del feto.

La ley es defendida por el elegido republicano Phil Jensen, un acérrimo opositor al aborto. El Estado de Dakota del Sur había intentado prohibir el aborto por referéndum en 2006 y 2008, pero la población rechazó la propuesta con un 55% de votos en contra en ambos casos. La propuesta había sido rechazada, no obstante desde 1994 ningún hospital de Dakota del Sur practica el aborto.

La Federación Nacional del Aborto (NAF) dijo que esta ley es nada menos que una invitación a matar a quienes apoyan el aborto. La Federación también nos hace recordar que desde 1993 hubo ocho asesinatos de doctores por la culpa de opositores al aborto, algunos se defendieron invocando el “homicidio justificado”.

Asimismo, la Unión Americana para la Libertad Civil (Aclu) emitió un comunicado atacando el proyecto de ley. Commonweal, una revista católica que se opone al aborto, respaldó una lectura crítica del proyecto de ley.

El periódico estadounidense Mother Jones evoca que además de esta ley, existe otra, llamada “Proyecto de Ley 1217” que podría ser examinada por la Cámara de Representantes. En ella se obligaría a las mujeres que deseen abortar a seguir una orientación en el Centro de Crisis de las Embarazadas (CPC). Según Mother Jones, el CPC no está regulado de ninguna manera, sus empleados no son médicos ni enfermeras, pero los voluntarios son a menudo controlados por los grupos anti-aborto cristianos.

Este jueves 17 de febrero, el proyecto de ley estatal para ampliar la definición de homicidio justificado en Dakota del Sur se aplazó indefinidamente, luego de un escándalo sobre si la legislación pondría en riesgo a los médicos que realicen abortos. El Presidente de la Cámara de Representantes dijo que la legislación está en manos de los representantes. Un portavoz del gobernador del Estado, Dennis Daugaard dijo: “Está claro que el proyecto de ley en su forma actual es una muy mala idea.”


Por Nicolas Loonis

El Ciudadano

fuente: http://www.elciudadano.cl

viernes, 21 de enero de 2011

Organizaciones de defensa de minorias sexuales en picada contra proyecto de ley homofóbico


En las agrupaciones defensoras de los derechos de los homosexuales afirman que el proyecto, presentado por tres senadores de Renovación Nacional, tiene su origen en acuerdos entre éstos y sectores de la Iglesia Evangélica.

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) calificó como una violación al Estado Laico, el proyecto presentado por los senadores de Renovación Nacional (RN) Francisco Chahuán, Antonio Horvath y Baldo Prokurica, el cual busca modificar el artículo 1 de la Constitución Política, estableciendo que la unión matrimonial es exclusiva entre un hombre y una mujer.

Con este proyecto de ley, el Movilh, según su máximo líder, Rolando Jiménez, considera que se está promoviendo la discriminación contra las minorías sexuales, mediante el uso de la misma legislación.

Ante esta situación, dicha agrupación envió una carta a los parlamentarios que presentaron dicho proyecto de ley, misiva que no ha sido respondida. En ella, la agrupación señala que se busca violar el principio de igualdad legal garantizado en la Constitución, teniendo como objetivo impedir el matrimonio entre personas homosexuales.

Al respecto, Rolando Jiménez, dirigente del MOVILH, señala que ya se había intentado hacer lo mismo el año pasado. “Sectores de las iglesias evangélicas se reunieron con veinte senadores, de los cuales sólo estos tres decidieron finalmente presentar este proyecto” señaló. Según Jiménez, dicho proyecto de ley se presentó como “pro-familia”, ante lo cual, expresa que en realidad, “lo que se busca es consagrar la discriminación contra personas que tenemos una declaración sexual distinta” y así clausurar la posibilidad de que las minorías sexuales puedan hacer uso de la institución del matrimonio.

Proyecto Homofóbico

Para el Movilh, lo que han hecho estos senadores es establecer un antecedente nefasto, porque se está permitiendo la intromisión de las iglesias en la construcción de las leyes. Jiménez señala que “este es un proyecto que tiene su origen en los sectores más homofóbicos de la sociedad chilena”, y afirma que en Chile “el Estado laico es una declaración de buenas intenciones”. Ello, porque es conocida la intromisión de las iglesias –fundamentalmente de las jerarquías- en el debate y elaboración de diversas políticas públicas que se han intentado implantar en el país en lo últimos años, como el aborto terapéutico, la pastilla del día después o el reconocimiento de los pueblos indígenas.

Semejante opinión tiene Fernando Muñoz, coordinador político del Movimiento Unificado de Minorías Sexuales (Mums), quien afirma que este proyecto es “un salto atrás. Nosotros lo entendemos prácticamente como una declaración de guerra”, agregando que ahora los parlamentarios, que se habían mostrado proclives a avanzar en el reconocimiento de derechos de los homosexuales, están mostrando su verdadero rostro ante la ciudadanía. Peor aún, implica crear –en palabras de Muñoz- “un verdadero apartheid sexual”, ya que significa relegar al mundo homosexual a una ciudadanía de segunda categoría.

En referencia al proyecto de ley de los senadores RN, se busca establecer que “las especiales características del vínculo matrimonial están determinadas por su naturaleza antropológica y sagrada, de acuerdo a las creencias religiosas y por la importancia que esta institución tiene en el plano social”. Para los autores, estas características conllevarían por tanto, que el matrimonio deba ser protegido por la ley y el Estado.
Añaden, desde el Mums, que de la mano de la época moderna “ha surgido una suerte de crisis en la vigencia y conceptualización de instituciones tan fundamentales como el de familia y el matrimonio, motivada por factores tan disímiles como la pérdida de valores, el influjo de la sociedad de consumo en la definición de los proyectos personales y de pareja”.
Frente a ello, en la misiva del Movilh se establece que las familias no se definen por sus componentes, sino por la existencia de un sentimiento de amor entre sus integrantes. La visión conservadora sobre la vida y sobre el matrimonio en particular, ha sido la que ha predominado en nuestra sociedad desde siempre, no obstante, según Jiménez, “la sociedad ha ido avanzado, dispuesta a defender los valores, la dignidad y los derechos” de las personas homosexuales. Ante el largo y dificultoso camino que ha significado el reconocimiento de las minorías sexuales por parte de la sociedad, Jiménez afirma que “hay un tema que tiene que ver con la naturaleza cultural y ética de la sociedad y política chilena”. Pese a ello, resulta positiva la cada vez más aceptación y tolerancia de las personas hacia estos grupos, aunque exista un largo camino aún por recorrer.

Al respecto, Jiménez afirma que “tenemos una clase política transversalmente conservadora en aquellos temas que ellos llaman valóricos, pero para nosotros son de justicia social”, asimilando la lucha de los homosexuales para lograr su reconocimiento, con otras luchas reivindicativas como la del pueblo mapuche o la defensa de los derechos de la mujer.

Propuesta de corta vida

Una de las mayores preocupaciones que pueden existir ante proyectos como estos, son las consecuencias que pueden traer a futuro, ya que pueden representar en definitiva, pequeños retrocesos para un recorrido largo y que no ha estado exento de dificultades, como es el reconocimiento definitivo de las minorías sexuales como sujetos ciudadanos.

Al respecto, Fernando Muñoz, del Mums hace patente su molestia ante este hecho, puesto que en noviembre de 2010, ellos habían tenido reuniones, precisamente, con el senador Chahuán y miembros de Renovación Nacional, donde se había acordado nuevas reuniones entre ambas agrupaciones, las cuales finalmente no se produjeron. Más aún cuando este partido, según Muñoz, “se mostró muy dispuesto a conversar y a discutir estos temas”.

Se debe recordar además, que en Chile no se ha logrado aprobar la ley contra la Discriminación, básicamente por las fuertes presiones que estos sectores religiosos involucrados en la generación de este proyecto de ley realizan en el mundo político.

Sin embargo, Jiménez cree que esta propuesta de ley no va a continuar su tramitación, ya que a los sectores de las iglesias evangélicas que intentaron impulsarlo no les fue bien desde un principio, puesto que –salvo los tres senadores RN- no tuvo la acogida que esperaban en el Congreso.

“Es un gesto demagógico de un grupo conservador a las iglesias evangélicas”, afirma, y confía que después de todo, será la ciudadanía la que impida seguir avanzando. Por otro lado, el Movilh se encuentra trabajando de forma transversal, tanto con parlamentarios de la Alianza como de la Concertación, evitando que este proyecto pueda ser aprobado.

En el Congreso no habría votos para aprobar una ley de esta naturaleza, no sólo por incumplir tratados internacionales o por sobrellevar la constitucionalidad vigente. Ni siquiera porque los parlamentarios lo consideren así, más aún cuando, como en este caso, algunos parlamentarios “hablan una cosa en privado, y hacen otra cosa en público”, dice Muñoz.

Christian Armaza

Fuente: El Ciudadano

martes, 18 de enero de 2011

Aborto en Chile: Cosas de dos no son de Dios


De la unión sexual del hombre y la mujer, que ocurre libremente a propósito del placer, la pasión y/o el amor, y cada vez menos tras convenciones católicas, puede nacer vida humana. Para algunos deseada y esperada, para otros un error o algo que simplemente no querían para su proyecto presente o futuro.

Existen embarazos producto de actos de violencia sexual, otros se producen por falta de una educación sexual clara y oportuna, muchísimas mujeres son abandonadas por los progenitores y terminan con la barriga en creciente, muchas veces abrumadas tras un cobarde “si te he visto no me acuerdo”. Otros embarazos ocurren por un mal uso o falla en métodos anticonceptivos, cualquiera sea el que se escoja, y otros porque simplemente no existió prevención del embarazo alguna. Sea por el motivo que sea, miles de mujeres en Chile llegan a la decisión personal y declaran: Yo decido abortar.

Pero la cacería de brujas no cesa contra ellas, atrapados aún por el fundamentalismo de una religión que parece olvidar que con la Constitución de 1925 se separó al Estado de la Iglesia, y dejó a Chile como un país laico, pero…, la Iglesia sigue inmiscuyéndose en “griales” ajenos.

Hoy, en Chile, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) se practican cerca de 160 mil abortos al año, muchos de ellos sin las condiciones apropiadas, asistencia médica y con riesgo de vida para la madre e incluso a riesgo de enfrentar penas carcelarias.

Este país no se caracteriza por tener una política de educación clara y directa en materia de educación sexual. Además, suma la carencia de garantías de igualdad de oportunidades brindadas al momento del parto y el desarrollo del infante -situación que sin duda mejoró la doctora Bachelet, aunque no le puso remedio-, y mucho menos ofrece garantías para que las mujeres tengan condiciones laborales que favorezcan los múltiples roles que deben asumir en la vida familiar. Ante ese panorama, los factores que influyen al tomar una decisión de paternidad-maternidad, objetivamente afectan en mayor medida al mundo femenino que al masculino.

Detrás del tema de un aborto y más allá de los primeros responsables, hombre y mujer, se encuentra siempre el Estado y su política pública de salud, la Iglesia, la medicina y últimamente, más presente, la industria farmacológica, cuyos intereses afectan mucho más que la mera salud de la ciudadanía, pero abre las puertas al uso de mecanismos que pueden evitar mayores sufrimientos para la mujer, como puede ser el llegar a un aborto mediante intervención clínica, actuando como inductores abortivos.

Pero el debate moral de la vida, habiendo aún tantas armas asesinas sobre la Tierra y toda una industria que sustenta la muerte, se traslada hipócritamente al nacimiento de un ser que no les incumbe, violándose el derecho al plan de la propia vida de quien decide un aborto.

Sabemos que este es un tema complejo y de posiciones encontradas, desde El Ciudadano simplemente hemos decidido abrir en nuestras páginas el debate en pro de que existan las garantías públicas necesarias para una educación sexual sin tabúes, que permita llegar a un embarazo que sea idealmente planificado; que sea una alegría y no un tormento, y donde la voluntad de los progenitores, si se inclina por la interrupción del nacimiento, pueda ser realizada con la mayor seguridad y el menor dolor para la paciente -tanto físico como emocional-. Y mucho menos con penas de cárcel.

Chile es uno de los cinco países en el Mundo que no han legislado respecto del aborto y, sin embargo, autoriza la “inducción del parto” después de las 24 semanas de gestación, que en un alto porcentaje termina con un bebé que nace muerto o fallece a las pocas horas de agonía. Un recurso que se utiliza para legalizar con otro nombre lo que se elude en normar, dando cuenta de una clase política de doble estándar y que se jacta de ser representante de un Estado moderno y ad portas del desarrollo en lo económico, pero que se queda estancado y es retrógrado en materias como la aludida que claramente afecta la calidad de vida de sus habitantes.

Finalmente, y en ese orden de cosas, instamos a los legisladores nacionales, a los senadores Fulvio Rossi (PS), quien junto a su par de la UDI, Evelyn Matthei, en acto de política transversal presentaron el proyecto de Ley de aborto terapéutico e ir más allá, a seguir adelante y no dejar que los sectores conservadores y criminalizadores de lo absurdo, levanten una cortina de humo para desviar la atención respecto de tan importante debate y trámite legislativo de un proyecto que sólo busca evitar sufrimiento a los reales interesados. Cosas de dos, no son de Dios.

Además lea sobre la masiva movilización ciudadana en Magallanes, que sigue de pie. Los negocios de los bancos tras la intervención a las favelas de Río de Janeiro. La realidad de las televisoras comunitarias frente a la televisión digital y la nula democratización de las comunicaciones que este proceso conlleva. El proyecto de extracción de carbón del grupo Angelini en la Patagonia que amenaza el hábitat de las especies del emblema nacional, cóndores y huemules, entre muchas otras especies. El caso del cierre de La Nación y la precariedad laboral en los medios de comunicación.

Y como siempre Cultivos Chilenos, los espacios de arte de El Ciudadano y los sesudos análisis y comentarios de los columnistas de Polítika.