“La dieta es el sedante más potente de la historia de las mujeres”
Extraído: http://iboneolza.wordpress.com/2012/05/28/el-mito-de-la-belleza-y-la-domesticacion-de-las-ninas/
J.Déjacque a P.J. Proudhon
¿Machista, pero anarquista? Hemos podido leer en un artículo titula "La cadena o las bragas" firmado por el Grupo Libertario de Ivry las siguientes palabras a propósito de Proudhon: "Se puede ser anarquista y defender el peor de los machismos". Es posible, pero lo que no dicen los autores del artículo es si tal declaración es legítima. Joseph Déjacque, hace más de un siglo, era más radical cuando interpelaba así a Proudhon (admirándolo, por otra parte): "No se considere anarquista o séalo hasta el final". Me parece interesante hacer un breve viaje al siglo XIX con el fin de ver cuáles eran por entonces los vínculos entre anarquismo y feminismo. En efecto, si la misoginia de Proudhon ha constituido durante mucho tiempo un referente para la clase obrera, se olvida muy a menudo que en época se elevaron otras voces que fueron comprendidas. Joseph Déjacque o André Léo, respondiendo a las tesis inadmisibles (y no anarquistas) de Proudhon, demostraron hasta qué punto los ámbitos políticos y privados estaban indisociablemente ligados y afirmaron que no se puede uno considerar anarquista si no es feminista. Me parece importante recordar estos viejos debates de hace más de un siglo, porque si con frecuencia nos lamentamos que los anarquistas hayan sido eliminados de la historia oficial, olvidamos también decir que los anarquistas feministas forman parte de la historia del anarquismo...
Los vínculos entre feminismo y anarquismo en el siglo XIX
Si sobre la cuestión del feminismo los anarquistas del siglo XIX han estado por detrás de sus ideas revolucionarias, y si, siguiendo a Proudhon, se oyeron numerosas declaraciones antifeministas en los medios revolucionarios, anarquistas o socialistas, existe no obstante una corriente feminsta que se opone, en el seno mismo del anarquismo, a la ideología dominante. Se puede considerar que nace con Joseph Déjacqu, que se enfrenta a Proudhon en el tema de los derechos de las mujeres.
Joseph Déjacque (1821-1864) puede ser considerado discípulo de Proudhon y de Fourier. Pierre Leroux ve en él al principal representante del anarquismo en Francia. En un artículo sobre los orígenes de las teorías socialistas (1885) escribió: "Ya no es Proudhon, en efecto, el que puede representar hoy a esta secta, debido a la conclusión final (la mujer esclava de la autoridad marital) a que ha dado lugar. Hacía falta otro. El estandarte de la libertad está hoy en manos de uno de sus discípulos, de un anarquista mucho más en serio que él. Se trata de Déjacque". En una carta dirigida a Proudhon en mayo de 1857, Déjacque demuestra cómo Proudhon, al negar los derechos de las mujeres, se muestra "igual que sus amos". Déjacque plantea el reto esencial de la igualdad de lso sexos: una revolución que hace desaparecer una forma de alienación pero que deja subsistir otra forma de dominación no es tal. La familia que defiende Proudhon, basada en el orden patriarcal, "concede al patriarcado lo mismo que el gobierno representativo es para la mayoría absoluta". La esclavitud de la mujer tiene consecuencias a la vez directamente políticas (hablamos aquí del principio de autoridad absoluta) y morales: del mismo modo que ningún hombre puede ser libre sin que lo sean los demás, ningún ser masculino podrá considerarse independiente mientras mantenga a las mujeres en situación de inferioridad, porque "quien ha sido amamantado por una esclava tendrá sangre de esclavo en sus venas"- Negar los derechos y la inteligencia de la mujer es reproducir lo que hacen los burgueses y aristócratas cuando niegan los derecho y la inteligencia al proletariado. Joseph Déjacque es uno de los primeros, junto a Proudhon, en reivindicar el término anarquista (tras la revolución de 1848); de origen popular y autodidacta elaboró y publicó, él solo, Le libertaire en el exilio.
Pero no fue el único, a finales del siglo XIX, que insistió en la construcción de la igualdad entre hombres y mujeres como condición del anarquismo. En la "conquista del pan" (1892), Kropotkin insiste en la alienación producida por el trabajo doméstico, y se enfrenta explícitamente a los revolucionarios que quieren la liberación del género humano sin trabajar por los derechos de la mujer. Mencionaremos igualmente a André Léo, una de las escasas feministas [francesas] cercanas al anarquismo. Ella no sólo lucha en el terreno de las leyes, sino también en el de las mentalidades. Lejos de limitarse a exigir el sufragio universal, se opone sobre todo a los revolucionarios poco consecuentes: los revolucionarios de la calle son muchas veces reaccionario en sus hogares. Ataca, por tanto, al sistema patriarcal en "La mujer y las costumbres". En "Monarquía o libertad" escribe en respuesta a las tesis misóginas de Proudhon, donde denuncia a los llamados partidarios de la libertad que se convierten en déspotas cuando entran en sus casas, y afirma que un Estado en el que la mujer está oprimida no puede ser sino autoritario.
Este género de críticas ha sido largamente recogido en los periódicos de la época, especialmente en los de Jean Grave. La Revolté, por ejemplo, reproduce el 17 de febrero de 1889 una carta de un lector que se indigna porque "los peores revolucionarios [ciertos revolucionarios] son soberanos no sólo en el hogar y a la mesa, sino también en la cama, donde transforman a sus mujeres en prostitutas": En Le Trimard, en 1896, el escritor anarquista Mécislas Golberg denuncia el hecho de que la mujer haya sido situada en el rango de la propiedad, e invoca a los revolucionarios: "Nosotros, seres sociales y antifamiliares, debemos ante todo hacer a la mujer consciente de su fuerza social". Golberg va más allá al esbozar una visión radicalmente distinta de la sexualidad. A diferencia de otros colectivos poco inclinados a abordar los problemas de la vida sexual, los anarquistas consideran a menudo la liberación sexual como parte de la emancipación integral del individuo. En sus "Cartas a Alexis (historia sentimental de un pensamiento)" podemos leer, en el capítulo titulado "Del amor", lo siguiente: "El amor es el sentimiento que una voluntad extraña nos da de nuestra propia voluntad. A menudo se produce entre personas de sexo distinto, otras veces entre gentes del mismo sexo. Eso importa poco en el fondo [...] yo creo que hombre y hombre, o mujer y mujer pueden también formar una unidad. Es ridículo creer que toda división de la materia viva establece contradicciones".
Vemos, pues, que incluso en el siglo XIX, hay suficientes anarquistas conscientes del vínculo entre política y sexualidad, que han comprendido la necesidad de un feminismo anarquista, para poder dispensar de esta tema a Proudhon.
Caroline Granier
(Le monde libertaire)
Extraído y copiado de la versión impresa de Tierra y Libertad, marzo 2004.
La Agrupación Punto G, nuestra organización política social de género con proyecto libertario, de hombres y mujeres libres, saluda a todas las mujeres de nuestro pueblo y de todo el mundo en el día internacional de las mujeres trabajadoras y luchadoras.
A 104 años del día que fueron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York luchando por sus reivindicaciones laborales y a 101 años de haberse decretado el 8 de marzo como el día internacional de la mujer, la desigualdad y la inequidad se mantienen.
No hay nada que celebrar, pero mucho que luchar.
Si el género nos une, la Clase nos divide
Arriba las y los que luchan
Agrupación Punto G.
Las mujeres, el amor y la familia en la Sociedad Anarquista
(2ª parte)
(extraído de “Cartas a una mujer” de Luiggi Fabbri)
«Y el amor, éste sublime sentimiento que es la última expresión perfeccionada del instinto de conservación de la especie, será libre también. El amor libre que tanto espanta a los santurrones que del amor no han gustado mas que la innoble degeneración del fruto prohibido, no es al fin de cuentas sino la afirmación y la consecuencia de la libertad de la mujer. Roto el cerco de la tiranía religiosa, el amor será lo que quieran los que se amen. El amor es un sentimiento demasiado íntimo y demasiado fuerte para que pueda ser esclavo. Si hoy lo han amarrado con mil cadenas, no han hecho otra cosa que provocar por su parte explosiones y rebeliones terribles e inmoralidades mil veces mas numerosas y tremendas que aquellas madres católicas y burguesas temen para sus hijos con el triunfo del amor libre. Este sentimiento, nobilísimo, jamás es esclavo , bueno por naturaleza, si se le encadena se hace malo, y entonces se llama adulterio, prostitución, etc. (éste etcétera sustituye todo lo que en los libros de patología sexual se llama enfermedades y degeneraciones de los sentidos); o tiene el coraje de la rebelión y vuelve a ser libre; o de lo contrario muere.
Hay quién tiene miedo del abuso de la libertad; pero piensa tú que todas las tiranías han surgido por temor al abuso de la libertad y han hecho después mucho mas mal que el peor de los abusos, y recuerda que para remediar y curar las heridas de la libertad hay una sola medicina: la misma libertad. Por lo demás, ¿quién no sabe que el mayor incentivo al abuso de un placer es el de saberlo limitado o prohibido y que donde un dado goce es permitido menos deseo provoca?
En la sociedad anarquista, donde nadie ejercerá funciones de cura ni de juez, donde no existirá la preocupación económica del pan a conquistar contra la abundancia ajena, para sí, para la mujer y los hijos; los jóvenes que se quieran se unirán y se casarán…sin juez y sin cura. ¿La inmoralidad está acaso en la falta de un código o de una estola blanca y amarilla? Si aquellos se quieren siempre, permanecerán siempre unidos. Si llega el día en que su afecto cesa, se separarán; y si cesa en uno antes que en el otro, éste sabrá respetar la voluntad del primero y su misma dignidad, a mas del respeto por la libertad del otro, le impedirán imponerle un afecto que no siente. Me dirás que habrá quienes se separarán a cada momento. ¿Y que querrías hacerle? Si ésto es un mal y tu crees que aporte infelicidad, ¡peor para ellos! Aprenderán los otros a comportarse de modo distinto. ¿Habrá algunos hombres que cambiarán de mujer con frecuencia? Yo no lo creo, porque pienso que la raza humana marcha hacia una siempre creciente duración de los afectos. Pero si así fuera, las mujeres aprenderán a no enamorarse de éstos, o sino, éstos se entenderán con aquellas mujeres que gusten cambiar de marido a cada estación.
Esto será un mal desde tu punto de vista, y también lo es desde el mío, un mal que sin embargo, no creo probable en la medida temida por los moralistas actuales. Pero aún cuando lo fuera, mejor serás que las cosas ocurran de ese modo, ya que ese mal lo hará el que quiera, y lo elegirá voluntariamente, mientras que hoy un mal infinitamente mayor es impuesto también a quién no lo desea, aún a quién lo detesta, por prejuicios estúpidos, po necesidades feroces, por instituciones violentas. Si en la sociedad anarquista una mujer podrá a su elección cambiar de amante todos los meses; hoy, millares y millones de mujeres están obligadas, a su pesar, por causas independientes de su voluntad; a sufrir un amante (¡oh, ironía de la palabra!…) muchas veces en un solo día. Este es el mar del amor esclavo. El del amor libre: el que escoge.
Por lo demás, los inconvenientes que puedas objetarme yo no los niego. La sociedad anarquista, ya te lo he dicho; no será la absoluta perfección. La cuestión está en saber si después habrá menos inconvenientes que hoy, y esta es cosa indiscutible que tu misma no puedes negar. En el amor, ya que hablamos de ésto, se suprimirá el mas grave, el mas nocivo, el mas inmoral inconveniente: la violencia, con sus naturales efectos, la mentira y el engaño. ¿Te parece poco?
Como ves, en el amor, aún admitidas las peores hipótesis, la moral libertaria es siempre preferible a la moral autoritaria. Pero tales hipótesis son muy improbables, y la prueba la puedes encontrar en ti misma. ¿Acaso porque no hubiera un mecanismo religioso o político que te ligara al hombre amado, le serías tú menos fiel? ¡No, ciertamente! Y entonces, ¿por que quieres creer que los otros se conducirán de distinta manera, puesto que tú no eres una excepción en la humanidad, sino que representas el término medio general? Y la generalidad de las mujeres ( y también de los hombres ) hará como tú. Libres, sin ser forzados por necesidades económicas a darse a quién no aman, los hombres y las mujeres del porvenir podrán escogerse mejor, y entonces las uniones serán mas duraderas que hoy y mas afectuosas, por mas voluntarias, con un afecto mucho mas vivo por el perenne deseo que cada uno tendrá de no disgustar al otro, que de otra manera podría abandonarlo.
Así la familia nueva, absolutamente distinta de la actual por el origen y por el fin, será la molécula libre, formada de átomos libremente agregados, de todo el organismo de inteligencia y amor que moverá al mundo.

Nadie podría dudar que asistimos en Chile, como en otras partes del mundo, a lo que he llamado un “crujido”, a una suerte de agrietamiento en las estructuras, o en el “sistema” como se denomina eufemísticamente al modelo social de mercado que predomina y moldea el devenir mundial.
Desde una perspectiva de género no deja de ser relevante el comprobar que el neomachismo, en tanto postura y actitud que considera políticamente correcta la igualdad entre hombres y mujeres, pero que en la práctica no permite que ello suceda, se aprecia de manera nítida cuando vemos la realidad estadística y la cultural.
Las cifras de las desigualdades en el acceso al empleo, las brechas de sueldos, la escasa representación política de las mujeres, las diferencias al interior de éstas a la hora de escudriñar dónde están situadas las más pobres, las que pertenecen al mundo indígena, las migrantes, las adultas mayores, entre otras.
El panorama de los números es desolador, pero es aún más el que se relaciona con los mecanismos profundos que hacen que las transformaciones y luchas en pro de la igualdad entre hombres y mujeres no advenga con facilidad.
La historia demuestra que una vez conquistados ciertos derechos, las mujeres debemos seguir bregando por la aparición de nuevas inequidades, y ello tiene una causa no muy difícil de encontrar: se trata del hecho que los cambios en las estructuras simbólicas y psíquicas que constituyen la cultura, no mutan tan rápido como sí lo hacen las económicas y políticas.
Hemos insistido en demostrar que es, precisamente, en ese poderoso nivel en el cual se van construyendo los estereotipos, los modelos, las formas de socialización, las valoraciones y desvalorizaciones que impregnan la vida personal y social.
Las definiciones, significados y sentidos valóricos que construyen las relaciones de género son un núcleo potente desde el cual las sociedades van erigiendo los lugares, posiciones y condiciones de hombres y mujeres, y al mismo tiempo las vinculan con sistemas mayores de prestigio y poder.
Cuando un alcalde se refiere a la dirigente estudiantil Camila Vallejo como una “endemoniada”, cuando el propio presidente se permite hacer chistes sexistas y un columnista dominical de El Mercurio advierte sobre el peligro de P.M (el partido de las mujeres), alertando a los hombres, podemos darnos cuenta que estamos ya no frente a una escondida (“encapuchada”)fórmula del neomachismo, sino ante el rostro descubierto de una reacción conservadora –semi atávica- que devela los mecanismos culturales a los que nos referimos antes.
Ya lo dijo Freud, el inconsciente no tiene sentido del humor, y cuando las bromas se movilizan desde el ámbito de lo íntimo al político, las estructuras simbólicas emergen con toda su fuerza.
En el caso del “humor” presidencial al comparar políticos y mujeres, a lo que apunta es a la idea decimonónica y machista que una mujer que dice “sí” es una “puta”, no una “dama”, con todas las connotaciones que esa diferencia implica, y con toda la negatividad que supone la asertividad en una mujer.
Escuché en una mesa de almuerzo a dos connotados cientistas sociales repetir el chiste y reír a mandíbula batiente e imagino que lo mismo habrá ocurrido en otros segmentos profesionales.
No es que el humor no sea sano, sino que hay ciertos tipos cuya función es perpetuar estereotipos y discriminaciones.
Sigamos con Freud, lo que nos provoca risa es algo que nos angustia, que no podemos controlar sino exorcizando sus contenidos a través de la carcajada hilarante que nos permite su liberación. ¿Qué angustia es esta, masculinamente transversal?
La respuesta se puede convertir en otro chiste: la creciente presencia de las mujeres en el ámbito del conocimiento, de lo público, de la política, del arte y sus logros respecto a los derechos femeninos provocan una amenaza al orden de género, a los espacios tradicionales, y a las formas establecidas de vincularse hombres y mujeres.
De allí justamente es desde donde nace el neomachismo: de esa constatación que la humanidad avanza sin vacilaciones hacia el respeto a los derechos humanos y dentro de ellos a los de las mujeres.
Esa realidad no puede ser desmentida porque es producto de una historia colectiva de luchas y no del capricho individual, ni de la búsqueda de ganancias personales; no se puede estar contra ello a pesar que los antiguos resortes, sobre todo cuando no hay una elaboración intelectual sobre estas luchas, pugnan por negarla, reprimirla, ironizarla, invisibilizarla.
Sin duda que una joven como Vallejo puede ser construida en el imaginario como una endemoniada, en la medida que su carisma logra movilizar a muchas personas y por cierto, evoca –aunque de otro modo- el de Bachelet, convirtiéndose en la escena del espectáculo (que reina en nuestra cultura) en blanco de sentimientos, emociones diversas en la medida en que su ser mujer (su cuerpo) es lo que “aparece” como el primer reflejo.
Escuchamos con frecuencia este año en pasillos y reuniones decir a los hombres, jóvenes y viejos, sobre la dirigenta: “aunque sea comunista, es “rica”; “me rindo ante sus ojos”.
La belleza de la joven mujer “conmueve” y es lo que prima en el escenario de los medios, despertando simpatías, a veces adoración y en otros casos aversión: la belleza, ya sabemos puede llegar a ser monstruosa por lo insoportable.
El alcalde de marras moduló lo que muchos tenían en el inconsciente, el “embrujo” de la belleza se relaciona con el demonio. No debe extrañarnos que el mito de La Quintrala posea tanto arraigo en Chile: desde tiempos antiguos, libros, novelas, telenovelas y series se van sucediendo para mostrar una mujer con poder, linda y relacionada con el “mal” que oprime a quienes se rinden ante sus malas artes y hermosura.
Por cierto nadie destaca la inteligencia, los conocimientos y la asertividad de la Quintrala (ni de la joven Vallejo, que es vista como una ventrílocua del PC, alguien sin identidad propia y se discuta si su liderazgo proviene de algo más que de su belleza), no son esos atributos de importancia para las mujeres valoradas o tomadas en consideración solo en tanto prisioneras de un cuerpo canónicamente bello y único lugar desde donde se piensa emana su influencia.
Este “dispositivo” mental chileno ha queda este tiempo al desnudo, casi caricaturesca y perversamente desnudo; pero más allá de eso lo que nos mueve a reflexión es el hecho de cómo es posible encarar los profundos y ciegos mecanismos del sexismo tanto desde la perspectiva de las mujeres como de los hombres.
En el primer caso, echamos de menos en los liderazgos femeninos actuales una real conciencia de género, en el sentido de conocer la historia de la discriminación en sus más penetrantes consecuencias y en el riesgo que el cuerpo-mujer sea secuestrado por los modelos convencionales y aceptados por el mercado (que tiene su correlato en la política) que todo lo aprovecha y deshecha.
Sin esa conciencia y sin un horizonte claro en relación a la lucha por cambiar las desigualdades básicas entre hombres y mujeres, es muy fácil caer en la trampa de la “eficacia simbólica” del sistema. No basta por ello con ser mujer para tener esa conciencia de género.
Por otro lado, es necesario que los hombres conozcan las luchas que las mujeres hemos dado por construirnos en dignidad e igualdad, que se produzca una aceptación real de que tenemos que inventar una vida social equilibrada, inclusiva de las diferencias y que las brechas que existen no son inventos del “feminismo”, sino crudas realidades que, junto a otras, tendemos a “naturalizar”.
Llama también la atención que en la mayoría de las reivindicaciones que hemos escuchado este año, no se escucha la necesidad de una educación no sexista; sin duda que la lucha de los movimientos indígenas lograron –peleando, por cierto- que, al menos la palabra interculturalidad se pronunciara.
El trabajo del modelo ha sido muy bueno en cuanto a retroceder en materias que son amenazas a lo que podemos llamar un “liberalismo a la chilena”, que le interesa ser liberal en lo económico, pero no en lo cultural. Una de esas amenazas la constituyen los avances en términos de género.
Cuando pensé en el título “aún tenemos patria (matria) ciudadanas” fue cuando escuché que la ministra del Sernam acusó recibo del sexismo del presidente.Consuela saber que, al menos, en una autoridad femenina hubo una respuesta sensata y moderna ante los burdos comentarios del mandatario.
Sin duda las ciudadanías femeninas están tensionadas y vulneradas, así como otras, y que vivimos un momento de vuelta atrás de ciertos logros, pero ello no significa que no exista la instalación de una conciencia de que “el machismo mata”.
En tiempos de “cólera” salen los sentimientos guardados y reprimidos de todos(as), de quienes reproducen el conservadurismo y de quienes intentan transformar los viejos estilos.
Cada vez con mayor nitidez se observa que los liderazgos femeninos son complejos y provocan diversos miedos en todos los espectros de las tendencias políticas.
El neomachismo es una actitud y un modo de pensar ambiguo, es un juego de apariencias y doble estándar, pero hoy está “calato” como el rey, y reclama a la cofradía masculina para protegerse, como dice el columnista mercurial, del “partido de las mujeres” (el desacato de la ministra por cierto hace temer al establishment, pues hizo una crítica a su “jefe” que todos(as) sabemos justa).
Pero, ojo, el neomachismo no es sólo privativo de los hombres. Hemos dicho, sin cansarnos, que es preciso un cambio profundo que compete a ambos géneros y el primer paso es comprender que la cultura (una parte fundamental de ella es el lenguaje, con el que se cuentan chistes, se escribe y se habla) es clave a la hora de analizar el porqué de las desigualdades, es allí donde se tejen las imágenes sexistas, la violencia simbólica y las desvalorizaciones.
La expresión de esto se encuentra en los números –que tanto gustan a todos los sectores- que ponen de manifiesto nada más que lo que la cultura dibuja y graba a fuego: las posiciones y condiciones desiguales de hombres y mujeres en la vida social.
Prof. Sonia Montecinos
Viernes 3 de febrero de 2012
Extraido: http://www.facso.uchile.cl/?_nfpb=true&_pageLabel=notFacso&url=79249
Columna de opinión por Fernando Muñoz*
Hoy se lanzó la supuesta campaña de “prevención” del Ministerio de Salud, aunque en realidad debem
os decir que la campaña es del Ministro de Salud, ya que no le consultó a nadie sobre como hacerla.
Obviamente hubo rechazo generalizado a esta campaña. Las razones son muchas, así que voy a tratar de sintetizar algunas para ir generando claridad.
1.- La Campaña NO es de prevención. Prevención, como lo señala el propio sitio web del Ministerio de Salud, es evitar que la gente adquiera el virus, es evitar tener un caso más de VIH. Por lo tanto, al promover el examen, el Ministerio no está haciendo prevención, ya que solamente le indica a la persona si ya tiene el virus. No educa ni fomenta prácticas de autocuidado. Todo esto hace que la campaña sea más bien clínica, de ámbito biomédico, y no una campaña preventiva que fomenta cambio de conductas para evitar el riesgo de adquirir el virus.
2.- La campaña invisibiliza la población más afectada, esto es, la población homobisexual, la cual concentra la mayoría de los casos de VIH en Chile –cerca del 70% de los casos de varones son homobisexuales, según cifras del propio Ministerio–. Detrás de esto simplemente hay homofobia. Se evita hablar de sexualidad, se centra todo en el proceso del examen, ocultando el sol con el dedo y negando la presencia visible de la diversidad sexual en este proceso.
Esta situación no hace sino profundizar la discriminación existente a la población homobisexual, trans, gay y de otros hombres que tiene sexo con hombres, ya que niega la existencia de políticas focalizadas que recomiendan los organismos internacionales en materia de prevención de VIH.
3.- La campaña discrimina a las mujeres, pues pone el examen como obligatorio para las embarazadas,negando el derecho a la autonomía y decisión de las mismas sobre su cuerpo. Esto no tiene justificación, ya que, en primer lugar, las cifras de transmisión vertical –madre a hijo– en Chile son muy bajas, casi inexistentes. Centrar en ellas una campaña de prevención no tiene sentido epidemiológico.
4.- Se cambió la Ley Nº 19.779 –Ley de SIDA– con un decreto, pasando por encima del Congreso, sin dar cuenta a la contraloría. Se está actuando en forma autoritaria e inconsulta con los propios órganos del Estado. Esto da cuenta del estilo autoritario del Ministro Mañalich y, más aun, del estilo del presidente de la República, que también firmó el decreto de su amigote.
5.- Esta campaña viola la ley anteriormente mencionada, la cual establece en su articulo Nº 2 que las políticas en materia de VIH “deberán elaborarse, ejecutarse y evaluarse en forma intersectorial, con la participación de la comunidad, recogiendo los avances de la investigación científica y considerando la realidad epidemiológica nacional, con el objeto de establecer políticas específicas para los diversos grupos de la población, y en especial para aquellos de mayor vulnerabilidad”.
Demás está decir que esto no existió. Ni siquiera fue consultado el Subsecretario de Salud Pública, a quien le pasaron por encima. El Programa de VIH del propio Ministerio de Salud también fue ninguneado por el Ministro.
6.- El centrar la campaña del VIH en el examen sin haber mejorado los procesos de toma del examen, sin mejorar el lento procesamiento y sin hacer una inversión que optimice las condiciones de trabajo de la atención primaria es una locura. Hoy, las y los funcionarios de la atención primaria deben atender múltiples tareas que no les deja tiempo y espacio para dedicar tiempo al examen del VIH con toda rigurosidad. Por lo tanto, implementar testeo masivo sin haber dado las condiciones mínimas a quienes realmente “hacen la pega” es generar un problema más.
Ante todo esto, lo que queda es insistir con el Ministerio de Salud y otros organismos para que se mejore la prevención, es decir, prevención de verdad: educación sexual a las y los jóvenes, calidad de atención en salud sexual, acceso a los preservativos en forma efectiva, inclusión del trabajo con la diversidad sexual de forma efectiva. Sin eso, simplemente sólo tendremos cada día más casos de VIH y SIDA. Seguiremos elevando el costo que hace el país en gasto de medicamentos y le joderemos la vida a miles de compatriotas que adquirirán el virus.
* Fernando Muñoz es sociólogo y coordinador político del MUMS. @Fernando_MUMS
Poco o nada se sabe, y menos se dice, de que en las comunidades Mapuche-Pehuenche, tanto en el Alto Biobío como en el bajo, adonde muchas de ellas han sido relocalizadas por Endesa, la principal causa de muerte serían las lesiones autoinflingidas, es decir el suicidio. Un reportaje especial.
POR CRISTIAN OPASO - ALTO BIO BIO, PAIS MAPUCHEHace ya más de cuarenta años que descubrí que vivía en una sociedad patriarcal y que el feminismo era una manera de transformar este sistema de dominación masculina en un sistema democrático en donde ni el sexismo, el racismo, la explotación capitalista o cualquier otra discriminación institucionalizada, oprimiera a las personas o destruyera la naturaleza. Desde entonces vengo escribiendo sobre el patriarcado y sus instituciones en distintos artículos y ensayos pero no fue hasta mi ida a Guatemala, gracias a una invitación de Las Cuerdas, que realmente comprendí el valor agregado de trabajar la erradicación del patriarcado a través de la visibilización, análisis y desmantelamiento de cada una de las instituciones que lo mantienen.
Como ya he dicho en otras partes, el concepto de patriarcado es antiguo y no necesariamente un aporte de las teorías feministas. Engels lo denominó, en su famosa obra “El Origen de la Familia, el Estado, y la Propiedad Privada” como el sistema de dominación más antiguo. Pero fueron las teorías feministas de los años 60s y 70s del pasado siglo las que actualizaron este concepto dejado atrás por los cientistas sociales por referirse, según ellos, solamente a civilizaciones antiguas. Fue en esas décadas que descubrimos que el patriarcado se había ido transformando a partir de la institucionalización del dominio de los hombres adultos sobre las mujeres de todas las edades y los niños de la familia patriarcal, en un sistema de dominio masculino generalizado a toda la sociedad. Vimos que este sistema de dominio que nosotras quisimos seguir llamando patriarcado implica que todo lo relacionado con lo masculino tiene más valor y poder en cada una de las instituciones de la sociedad aunque no implica que las mujeres no tengamos ningún tipo de poder, ni de derechos, influencias o recursos.
Tampoco implica que todos los hombres gocen de los mismos privilegios. En efecto, si bien en sus orígenes históricos pudo ser así, la experiencia de dominación aprendida sirvió para que algunos grupos de hombres la proyectaran hacia otros grupos de hombres, instalando una jerarquía entre ellos que es más o menos igual en cada cultura o región: el varón propietario o con poder adquisitivo, en edad productiva, sin discapacidades físicas y heterosexual, en la cima de la jerarquía en todo el mundo, agregándose algunas características más según la región. Por ejemplo, en la nuestra, para estar en la cima ese varón también tiene que ser blanco y cristiano.
Por eso cuando una mujer comparte una de las condiciones que sitúan al varón en una de las categorías inferiores en la escala jerárquica entre hombres, dicha condición se hace parte de la de género y se convierte en una triple discriminación que es más que la suma de las dos discriminaciones. Así, por ejemplo, la mujer que comparte su condición de indígena con el varón de su misma categoría no vive la discriminación étnica de la misma manera que él, ni vive la discriminación de género de la misma manera que las mujeres no indígenas: frente al varón indígena, es discriminada por ser mujer; frente a las mujeres blancas, por ser indígena y frente a todas las instituciones patriarcales que mantienen la jerarquía del “hombre modelo”, por ser “mujer indígena”.
Pero para entender cómo es que se entretejen todas estas formas de discriminación y opresión, es necesario entender que el patriarcado se mantiene y reproduce en sus distintas manifestaciones históricas, a través de múltiples y variadas instituciones. Llamo institución patriarcal a un conjunto de prácticas, creencias, mitos, relaciones, organizaciones y estructuras establecidas en una sociedad cuya existencia es constante y contundente y que junto con otras instituciones estrechamente ligadas entre sí, crean y transmiten de generación en generación la desigualdad. Estas instituciones funcionan como pilares en el mantenimiento del “hombre modelo” en la cima de cada una de ellas de manera que todo lo relacionado con él se sobrevalore por encima de otros valores. Estas jerarquías en cada institución funcionan como mecanismos que oprimen a todas las mujeres y a casi todos los hombres. Así por ejemplo, en lo que yo llamo la institución de la estética eurocéntrica, en la cima está lo que el hombre eurodescendiente ha definido como bello y su objetivización de la vida es lo que se define como arte. En esta institución, la creación artística indígena, por ejemplo, es calificada como “primitiva”, descalificándola así como verdadero “arte” de manera que en la cima está lo creado por los hombres europeos y en la base está “la artesanía”.
Un problema serio para las y los que deseamos erradicar el patriarcado es que hay demasiadas instituciones. Por ejemplo están: el mercado omnisapiente, el lenguaje ginope* , la familia patriarcal, la educación adultocéntrica, la maternidad forzada, la historia robada, la heterosexualidad obligatoria, las religiones misóginas, el trabajo sexuado, el derecho masculinista, la ciencia monosexual, la medicina androcéntrica, la violencia femicida, el pensamiento dicotómico, etc.
No niego que existen excelentes estudios sobre el lenguaje sexista o la familia patriarcal o el efecto de los ajustes estructurales o cualquiera de estas formas de sexismo que yo he querido llamar instituciones patriarcales. Pero lo cierto es que esos estudios generalmente se han hecho sin poner atención a las otras instituciones y sin explicitar que cada una está íntimamente ligada a las otras o que se puede acceder a ellas sin transformarlas. Por eso nos es difícil entender como el lenguaje inclusivo, o la participación de las mujeres en los centros de poder o la visibilización y comprensión de que hay discriminación etaria o racista dentro del movimiento, no han debilitado al Patriarcado.
Digo que hay un valor agregado en entender las distintas manifestaciones del sexismo como instituciones patriarcales porque nos permite comprender que si bien las mujeres hemos podido acceder a muchas de ellas y que si bien también hemos logrado cuestionar otras, el patriarcado se mantiene porque para derrocarlo es necesario deshacernos de todas sus instituciones: antes que nada tenemos que visibilizarlas como institución patriarcal y desmenuzar cada una de sus estructuras para entender cuánto y de qué manera benefician al “hombre modelo” y cuánto y de qué manera excluyen a quienes tenemos menos poder por estar más abajo en la jerarquía patriarcal. También debemos concientizarnos de los efectos que sus mandatos han tenido en nuestras vidas, colectivizar nuestras experiencias y nuestros “insights” sobre su funcionamiento, compartir nuestras resistencias frente a cada una de ellas para fortalecernos como movimiento que busca la transformación de estas sociedades y, finalmente, entretejer nuestros sueños con los de otros movimientos para tener éxito antes de que ese “hombre modelo” destruya nuestra madre tierra.
* que invisibiliza lo femenino
http://www.juliaardon.com/2006/08/el-patriarcado-y-sus-instituciones-por-alda-facio/
Por Por Gabriela Rodríguez, La Jornada
Más que merecido, este 19 de octubre el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación entregó a Marta Lamas el Premio Nacional por la Igualdad y la No Discriminación. Un reconocimiento institucional para una de las menos institucionales mujeres de México, que ha hecho de la provocación un camino para redefinir el poder y que nos ha enseñado a quitarnos el miedo, este sentimiento que hoy se nutre de sangre y muerte y que a ratos nos impide valorar los triunfos culturales de las mujeres.
Muchas, tal vez todas las feministas tenemos esa deuda con Marta: nos quitó el miedo a debatir ¡hasta con priístas y panistas! Lo mismo en la academia que en la calle (Debate Feminista se llama su revista), en la Suprema Corte o en el Congreso, en Naciones Unidas y en la televisión, con los amigos y la pareja; debatir es la única batalla que no es violenta, la única estrategia que no pega y que no mata, y que debería ser el recurso para mejorar las relaciones, para superar las desigualdades y las diferencias.
“Una mujer es más que un cuerpo condenado por su biología –afirma Marta Lamas–; la primera evidencia incontrovertible de la diferencia humana la encontramos en la diferencia sexual, manifiesta en el cuerpo. Este hecho biológico, con toda la carga libidinal que conlleva, es materia básica de la cultura y locus de la discriminación. La primera diferencia de cuerpo, que cualquier grupo, por pequeño y aislado que sea, tiene que confrontar es la diferencia sexual. De aquí que la mujer sea el eterno otro… Otras, con una cultura diferente o una religión distinta u otro deseo sexual, o una alternativa divergente”. Ella luchó por el aborto desde 1971; tomó 36 años al movimiento feminista que en la ciudad de México el aborto fuera un servicio de salud pública. Hoy, más de 60 mil mujeres han ejercido el derecho a decidir sobre sus cuerpos.
Y hoy la interrupción del embarazo es también un debate entre docentes de las escuelas públicas. Esta semana, en la cuarta reunión de investigación sobre embarazo no deseado y aborto inseguro presenté los argumentos de docentes del DF en favor y en contra de la ley que autoriza la interrupción legal de la gestación por decisión de la mujer hasta la semana 12 (ILE-DF).
Ciento sesenta y cinco maestras y 26 maestros de escuelas públicas debatieron en un foro virtual que se abrió como parte de un diplomado de educación sexual que reciben por Afluentes SC. El resultado más sorprendente fue encontrar que 69 por ciento está en favor de la ILE-DF; la razón principal expresada es porque la mujer es la única que debe decidir sobre su cuerpo
; recurren a una frase identitaria del movimiento feminista que, como vemos, tiene gran potencial entre las y los educadores que trabajan en esta isla de libertades, tal como nombra al DF nuestra consejera jurídica, Leticia Bonifaz. He aquí los testimonios: El cuerpo de una mujer le pertenece, es su decisión aunque sea menor de edad; es un asunto de igualdad y justicia, las mujeres tienen libertad de conciencia y religión; nadie puede ser obligada a tener hijos, somos personas independientes y no madres en potencia; hay que empoderar a las estudiantes para que dejen de ser sumisas
. El segundo argumento es porque un hijo no deseado puede truncar un proyecto de vida, y el tercero es que la ILE puede evitar el nacimiento de niños no deseados: “antes que el derecho a la vida está el derecho a ser deseado; habrá menos hijos abandonados, maltratados y sin amor; habrá menos niños de la calle, delincuentes, drogadictos, asesinos; habrá menos niños explotados en forma laboral y sexual; todos merecemos nacer en el seno de una familia que nos ame y tenga posibilidades económicas. Además, se reconoce que evita la muerte de muchas mujeres y que es una opción ante un embarazo no deseado.
Sólo 10 por ciento de ese grupo expresó su rechazo a la ley de la ILE-DF: porque es matar a un ser vivo; sólo en caso de violación o riesgo de vida de la madre, porque afecta la salud física y mental de quien se practica un aborto (no hablan de los efectos negativos de tener un hijo no deseado ni de los bien documentados daños en las madres que dan en adopción, alternativa con los más graves y duraderos efectos sicológicos)
. Algunos están contra esa norma porque consideran que no hay que hacerles fácil el aborto a las adolescentes: Que no se utilice como una salida ante la irresponsabilidad; la ILE genera libertinaje, se les hace fácil tener relaciones sexuales y salir por la puerta fácil; es absurdo que no sean penalizadas en el DF simplemente porque lo pidan; son mujeres que se dejan llevar por su príncipe azul y tienen sexo simplemente por deseo y por placer
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Es de llamar la atención que quienes rechazan el derecho al aborto son los mismos que se oponen al erotismo de las mujeres, los que descalifican a las menores de edad y depositan en el cuerpo el prestigio moral femenino. En su visión, habría que dificultar la vida a las adolescentes, en especial a las que disfrutan de la sexualidad. Cuerpo y género, dos conceptos que se entrecruzan gravemente a la hora de discriminar. Bien decía Arturo Díaz Betancourt, quien de manera póstuma y junto con Marta Lamas fue merecidamente galardonado con el mismo Premio por la Igualdad y la No Discriminación: la homofobia es el perro guardián del machismo y de la misoginia
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grodriguez@afluentes.org - http://twitter.com/@GabrielaRodr108

Este martes 24 de mayo, la Agrupación Punto G invita a todos y todas a asistir de la charla-debate "Mujer y Movimiento Social", a realizarse en el Departamento de Historia de la Universidad de Concepción .
El tema será expuesto por la antropóloga socio-cultural Silvia Viviana Ramirez, quién nos hablará sobre el papel de la mujer en los movimientos sociales abarcando principalmente las problemáticas ideológicas-politicas y la discriminación por el hecho de ser mujer.
Estan todos y todas cordialmente invitados e invitadas.
Esperamos su asistencia y puntualidad.
CONTRA EL CAPITAL Y EL ESTADO